Ablación Térmica para control de dolor
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- Dolor por desgaste severo de rodilla, cadera, hombro o columna (que no mejora con otros tratamientos)
- Dolor por herpes zoster, neuropatías o neuralgia de trigémino
- Algunos causas de dolor tipo cíatico.
Este método implica la aplicación controlada de calor o frío a los nervios responsables de transmitir señales de dolor, interrumpiendo así su funcionamiento.
Durante el procedimiento, una sonda especial se utiliza para aplicar energía térmica o fría directamente sobre el nervio problemático, desactivando su capacidad para enviar señales de dolor al cerebro. Esta técnica mínimamente invasiva proporciona alivio duradero en áreas específicas del cuerpo.
La ablación térmica (también conocida como rizólisis o radiofrecuencia) es un procedimiento mínimamente invasivo que utiliza energía térmica para interrumpir las señales de dolor que viajan a través de los nervios. Mediante una corriente eléctrica de alta frecuencia, se calienta una zona específica del tejido nervioso, creando una lesión térmica que impide que el mensaje de dolor llegue al cerebro.
Este tratamiento es altamente efectivo para pacientes con dolor de espalda, cuello y dolor articular provocado por la artritis o la degeneración de las facetas articulares, ofreciendo un alivio duradero sin necesidad de cirugía mayor.
El alivio del dolor tras una ablación térmica suele durar entre 6 y 18 meses, dependiendo de la capacidad de regeneración del nervio de cada paciente y de la zona tratada. A diferencia de las inyecciones de esteroides, que pueden ser temporales, la radiofrecuencia ofrece una solución a largo plazo.
Es importante destacar que, si el nervio llega a regenerarse y el dolor reaparece, el procedimiento puede repetirse con total seguridad. La mayoría de los pacientes experimentan una mejora significativa en su movilidad y calidad de vida durante este periodo.
La ablación térmica está recomendada principalmente para personas que sufren de:
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Dolor lumbar o cervical crónico de origen facetario.
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Sacroilitis (inflamación de la articulación sacroilíaca).
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Dolor persistente que no ha mejorado con terapia física o medicamentos.
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Pacientes que han tenido éxito previo con un bloqueo nervioso diagnóstico.
Si el paciente siente un alivio temporal con una infiltración de prueba, es un excelente candidato para la ablación térmica, ya que esto confirma que se ha localizado con precisión el nervio responsable del dolor.
La recuperación es rápida y sencilla, ya que se trata de un procedimiento ambulatorio. Tras la intervención, el paciente suele permanecer en observación por poco tiempo y puede regresar a su casa el mismo día.
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Primeras 24-48 horas: Puede haber una ligera molestia o sensación de quemazón en el sitio de la punción.
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Resultados finales: Aunque algunos pacientes sienten alivio inmediato, el efecto óptimo suele percibirse entre la segunda y tercera semana posterior al tratamiento.
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Actividad física: Se recomienda retomar las actividades normales de forma gradual, evitando esfuerzos intensos durante los primeros dos días.
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